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Un panel de cerámica pintado a mano en el casco antiguo de Frigiliana con una escena de la historia morisca

Casco antiguo · Los azulejos

Los doce azulejos

Un recorrido por 1569 — y lo que omite

Encastrados en los muros de la parte alta, doce azulejos pintados a mano cuentan la rebelión morisca de 1569 en orden. Parecen antiguos, pero se hicieron en 1982. Saber quién los escribió, quién los coció y en qué se aparta su relato de lo documentado hace el paseo mucho más interesante, no menos.

12
Azulejos pintados a mano
1569
La rebelión que narran
1982
Colocados — no antiguos
4
Colores minerales, como en el siglo XVI

Procedencia del folleto oficial y de una investigación encargada; los azulejos son memoria de 1982, no una prueba primaria de 1569.

Una calle escalonada con arco y mosaico de guijarros en la parte alta del casco antiguo de Frigiliana al anochecer

La historia

Qué pasó en 1569

Para leer los azulejos ayuda imaginar la situación. Tras la conquista de Granada, los musulmanes de la Sierra de Bentomiz permanecieron como «moriscos» bautizados, conservando su lengua, su vestido y sus costumbres. Una pragmática real se lo prohibió todo, y año tras año crecieron la presión y el miedo.

En 1569 se alzaron los pueblos. Miles de personas de la comarca se reunieron en el Peñón, el escarpado risco sobre Frigiliana, en el que pusieron sus esperanzas. En junio la corona llegó con ejército y armada; el peñón cayó y el viejo mundo de la sierra llegó a su fin. Los doce azulejos cuentan justamente ese arco: de la tierra al último silencio.

Parecen antiguos — y son de 1982.

De dónde vienen

De dónde vienen los azulejos

Los azulejos no crecieron a lo largo de siglos. Son un acto deliberado de 1982: historia pública incorporada a las calles, con autores concretos y una técnica clara.

Instalados en 1982

Los doce azulejos se colocaron en 1982, durante la mejora del antiguo barrio morisco que coincidió con el Premio Nacional de Embellecimiento a Frigiliana. Sirvieron para convertir un barrio puramente arquitectónico en un relato legible.

Los textos: Antonio Navas Acosta

Los textos son del historiador local Antonio Navas Acosta, que transformó las crónicas reales del siglo XVI en un relato público y del lado de las víctimas. Su libro sobre el tema es posterior (1995/1999); los azulejos se basan en su investigación anterior.

La cerámica: Amparo Ruiz de Luna

La ejecución cerámica de los doce azulejos de la ruta se atribuye a la ceramista Amparo Ruiz de Luna. (Algunas fuentes vinculan también a la pintora Pilar García Millán con cerámica morisca en Frigiliana, probablemente un mural aparte; los mantenemos separados.)

Solo cuatro colores

Los azulejos usan solo cuatro colores minerales — blanco marfil, negro, verde y marrón —, imitando la cerámica morisca de la Bentomiz del siglo XVI y evitando el azul y el rojo importados y caros. Esa contención es la razón de que parezcan haber estado siempre ahí.

El recorrido

Los doce azulejos, en orden

La ruta empieza con el azulejo 1 en la calle Hernando El Darra, junto a los antiguos pósitos y El Ingenio, y sube al Barribarto. Abajo, la escena de cada azulejo con su texto completo en español; toca para leer el original.

Los doce puntos están en la ruta oficial: empieza en el azulejo 1, junto a la Plaza del Ingenio, y recorre las calles del Barribarto hasta el azulejo 12, junto a la iglesia. Desde Casa AMARA, abajo junto a la iglesia, llegáis al inicio en pocos minutos.

Calle Hernando El Darra Calle Peñón Calle Santo Cristo C. Chorrera Calle Amargura Calle El Arriero Calle Santa Teresa C. Zacatín Calle Real PLAZA DEL INGENIO Inicio · aparcamiento · taxi JARDÍN BOTÁNICO IGLESIA Casa AMARA N 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
El recorrido de los doce azulejos: toca un número para saltar directamente a ese azulejo. Abrir la ruta a pie en Google Maps
  1. La Tierra

    El escenario: la fértil Sierra de Bentomiz, su aire claro y su gente recia, y sus veintidós lugares poblados, entre ellos Frigiliana.

    Leer el texto: versión actual y original

    La Sierra de Bentomiz pertenece al término de la ciudad de Vélez. Toda esta tierra fértil está poblada de arboledas y es rica en aguas frías y saludables que bajan entre las peñas. Su cielo es tan claro que, haciéndola muy agradable, cría hombres ágiles, recios y de tan gran ánimo que antiguamente los reyes moros los tenían por los más valientes, más sueltos y de mayor eficacia de todo el reino de Granada. Tenía veintidós lugares poblados de gente rica, entre ellos Frigiliana.

    Texto original en español

    «La Sierra de Bentomíz cae en los términos de la ciudad de Vélez. Toda esta tierra fértil poblada de muchas arboledas, abundante de aguas frías y saludables que baxan entre las peñas. Alcanza un cielo tan claro, que haciéndola amenísima, cria los hombres ligeros, recios y de tan grande ánimo, que antiguamente los Reyes Moros los tenían por los más valientes, más sueltos y de mayor efeto que había en el reyno de Granada. Tenía veinte y dos lugares poblados de gente rica, entre ellos, Fragiliana».

  2. La Gente

    Una vida asentada se vuelve miedo cuando la pragmática de 1567 prohíbe la lengua, el vestido, la música, las fiestas y las reuniones moriscas.

    Leer el texto: versión actual y original

    Esta gente se mantenía con sus oficios en aquellos lugares; se casaban, labraban la tierra y llevaban una vida sosegada. Luego llegaron las ofensas a su religión, a sus haciendas y a su modo de vida, pues la Inquisición empezó a apretarlos más de lo habitual. El rey les mandó abandonar la lengua morisca; les quitaron el vestido morisco; corrió el rumor de que les tomarían a los hijos para llevarlos a Castilla; les prohibieron los baños, la música, los cantos, las fiestas, las bodas y cualquier reunión de esparcimiento. Todo era confusión, sospecha y temor.

    Texto original en español

    «Manteníase esta gente con sus oficios en aquellos lugares, casábanse, labraban la tierra, dábanse a su vida sosegada. Siguiéronse luego ofensas en su ley, en las haciendas, y en el uso de la vida, por que la Inquisición los comenzó a apretar más de los ordinario. El Rey les mandó dejar la habla morisca, quitóseles el hábito morisco, hubo fama que les mandaban tomar los hijos y pasarlos a Castilla, vedáronles los baños, la música, cantares, fiestas, bodas y cualesquier juntas de pasatiempo. Todo era confusión, sospecha y temor».

  3. La Revuelta

    Escalada: el monfí Andrés el Chorairán aviva la rebelión; un moderado que trató de impedirla es encarcelado y torturado junto a inocentes.

    Leer el texto: versión actual y original

    Andrés el Chorairán, monfí natural de Sedella, encendió los ánimos de los suyos para incitarlos a la rebelión. A los jóvenes que empezaban a alborotarse los contuvo el morisco Luis Méndez, hombre influyente en Canillas, pero no pudo evitar que atacaran la venta de un cristiano y que mataran allí a varias personas. Acudió el juez de Vélez, Pedro Guerra, y muchos moriscos inocentes —entre ellos Luis Méndez, que había impedido la revuelta— fueron apresados, cargados de cadenas y sometidos a crueles tormentos.

    Texto original en español

    «Andrés el Chorairán monfí natural de Sedella, concitó los ánimos de los suyos para escitarles a la rebelión. La gente moza que comenzaba a alborotarse la contuvo el morisco Luis Mendez, hombre influyente en Canillas, pero no pudo evitar que atacaran una venta de un cristiano, ni que mataran en ella a varias personas. Acudió el Juez de Vélez Pedro Guerra y muchos inocentes moriscos, entre ellos Luis Mendez que había impedido la revuelta, fueron presos y cargados de cadenas y sometidos a crueles tormentos».

  4. Los Jofores

    Profecía y romería: un anciano implora la protección de Alá y exhorta a la gente a no abandonar su tierra afortunada.

    Leer el texto: versión actual y original

    Días después fueron en romería a la rábita de Canillas para implorar la protección de Alá, y el anciano musulmán se dirigió a la muchedumbre, exhortándola a no abandonar el lugar. Cuando, en un momento de la sublevación, los moriscos decidieron dejarlo para unirse a los de un lugar más seguro, el peñón de Frigiliana, un anciano, el Jorrón de Leimón, protestó contra el acuerdo, porque decía que aquel había sido un lugar dichoso, donde los moros siempre habían tenido felices sucesos.

    Texto original en español

    «Días después trasladáronse en romería, almorabito de la Rábita de Canillas para impetrar la protección de Alá y el viejo musulmán dirigió la palabra a la muchedumbre, exhortándoles a que no abandonasen el lugar. Cuando en un momento de la sublevación los moriscos decidieron abandonarlo para unirse a los de otro lugar más seguro, el peñón de Frigiliana, un viejo, el Jorrón de Leimón, protestó del acuerdo, porque decía que aquel había sido lugar dichoso, donde habían tenido siempre, felices sucesos los moros.»

  5. La Identidad

    Reaparece la vieja bandera de lunas verdes; el noble Martín Alguacil es alzado sobre una mula blanca como caudillo.

    Leer el texto: versión actual y original

    Apenas se había alzado el pueblo cuando apareció en la plaza una bandera de tafetán rojo, ya deslucida por el tiempo, con unas lunas verdes muy grandes, que había guardado Francisco de Rojas, morisco de aquel lugar, y que le venía de sus antepasados del tiempo de los moros. Alzados los vecinos de Canillas de Aceituno, los de Cómpeta, movidos por Martín Alguacil, hombre noble y de mucha autoridad, tomaron las armas; y ataviándolo con ricos almaizares de seda y oro, lo pusieron sobre una mula blanca, y todos llegaron a besarle la mano y la ropa.

    Texto original en español

    «Aun no era bien acabado de alzar el pueblo, cuando pareció en la plaza del lugar una bandera de tafetán colorado, ya deslucida de vieja, con unas lunas verdes muy grandes, que la tenía guardada Francisco de Roxas, Morisco de aquel lugar, que había sido de sus pasados en tiempo Moros. Alzados los vecinos de Canillas de Aceytuno; los de Cómpeta movidos por Martín Alguacil, hombre noble y de mucha autoridad, tomoaron las armas, y ataviándole con ricos almayzares de seda y oro, le pusieron sobre una mula blanca y llegaron todos a besarle la mano y la ropa».

  6. El Éxodo

    Finales de abril de 1569: una multitud abandona sus casas y marcha al Peñón; el azulejo salta directo a la derrota del 11 de junio.

    Leer el texto: versión actual y original

    En los últimos días de abril de 1569, esta gran concentración humana —cerradas las puertas de sus casas, abandonados sus hogares, despobladas las alquerías, campos y caseríos— puso rumbo a Frigiliana llevando sus ajuares, herramientas y armas. Solo nos queda imaginar la gran polvareda de almas recortada en las alturas del Mayarín, atravesando cerros y arroyos, camino de la triste senda que los conduciría a la muerte y la derrota. Llegados a Frigiliana, se instalaron en la cordillera del Fuerte, donde el 11 de junio, día de San Bernabé, fueron atacados por los cristianos.

    Texto original en español

    «En los últimos días de Abril de 1569, esta gran concentración humana, cerradas las puertas de sus casas, abandonados sus hogares, despobladas las alquerías, campos y caseríos, portando sus ajuares, herramienatas y armas, puso rumbo a Frigiliana. Sólo nos resta imaginar la gran polvaredas de almas destacada en las alturas del Mayarín, atravesando cerros y arroyos, camino de la triste senda que los conduciría a la muerte y la derrota. Llegados a Frigiliana se instalaron en la Cordillera del Fuerte, donde el 11 de Junio, día de S. Bernabé, fueron atacados por los cristianos».

  7. Los Adalides

    Los defensores se reúnen en el fuerte Peñón, cerca del mar, y nombran a Hernando el Darra —descendiente de los antiguos alcaides del pueblo— su caudillo.

    Leer el texto: versión actual y original

    Y pareciéndoles que estarían mejor todos juntos en el Peñón de Frigiliana, que era muy fuerte y estaba cerca del mar, mandaron aviso a los del fuerte de Sedella para que vinieran a unirse con ellos; y nombraron por su caudillo y capitán general a Hernando el Darra, a quien tenían por muy noble, porque sus antepasados, en tiempo de los moros, habían sido alcaides y alguaciles de Frigiliana.

    Texto original en español

    «Y pareciéndoles que estarían mejor todos juntos en el Peñón de Frigiliana, que era muy fuerte, y cerca del mar, enviaron a decir a los del fuerte de Sedella, que se viniesen a juntar con ellos; nombraron por su caudillo y capitán general a Hernando el Darra, que tenía entre ellos opinión de muy noble, porque sus pasados en tiempo de Moros eran alcaydes y alguaciles de Fregiliana.»

  8. Los Cristianos

    La fuerza abrumadora de la corona: los mandos navales Requesens, Bazán y Leiva, y 6.000 hombres, entre ellos 800 marinos.

    Leer el texto: versión actual y original

    En la empresa tomaron parte fuerzas de mar a las órdenes de don Luis de Requesens, don Álvaro de Bazán y don Sancho de Leiva. Esa armada contribuyó eficazmente al éxito de la expedición, cooperando en operaciones tan brillantes como la del Peñón de Frigiliana, posición tenida por inexpugnable; y los acometió Requesens al frente de 6.000 hombres, entre los cuales se contaban 800 marinos.

    Texto original en español

    «En la empresa tomaron parte fuerzas de mar a las órdenes de don Luis Requesens, de don Álvaro de Bazán y de don Sancho de Leiva. Esa Armada contribuyó eficazmente al buen éxito de la expedición, cooperando a operaciones tan brillantes como la del Peñón de Frigiliana, posición tenida por inexpugnable, y los acometió Requesens al frente de 6.000 hombres, entre los cuales se contaban 800 marinos».

  9. El Asedio

    Defensa asimétrica: los moriscos hacen rodar ruedas de molino preparadas por la cuesta, arrasando a los soldados que suben.

    Leer el texto: versión actual y original

    Las banderas cristianas empezaron a subir a toda prisa por la cuesta arriba, pero los moros se pusieron a defender la subida, arrojando muchas piedras con una endiablada invención: tenían preparadas muchas ruedas de molino, atravesadas por el ojo con unos maderos muy largos, y estas las lanzaban derechas sobre las escuadras de los cristianos que subían por la cuesta; y no había rueda de estas que no se llevara por delante a cincuenta soldados, si los encontraba en su camino.

    Texto original en español

    «Las Christianas vanderas comenzaron a subir a toda priessa por la cuesta arriba, mas los Moros comenzaron a defender la subida, arrojando muchas piedras con una endiablada invención, y fue que tenían muchas ruedas de molino apercibidas, y por los ojos atravesados unos maderos muy largos, y estas arrojaban en derecho de las Escuadras de los Christianos que subían por la cuesta, y no avía rueda destas, que no se llevasse de camino cincuenta Soldados, si delante los hallaba».

  10. Las Moriscas

    Las mujeres pelean junto a los hombres y, perdido el fuerte, se despeñan por los riscos antes que ser esclavizadas.

    Leer el texto: versión actual y original

    Hubo algunas moras que pelearon como esforzados varones, ayudando a sus maridos, hermanos e hijos; y cuando vieron el fuerte perdido, se despeñaron por las peñas más ásperas, prefiriendo morir hechas pedazos antes que caer en poder de los cristianos. A otras no les faltó ánimo para ponerse a salvo con sus hijos a los hombros, saltando como cabras de peña en peña.

    Texto original en español

    «Hubo algunas Moras que pelearon como esforzados varones, ayudando a sus maridos, hermanos y hijos: y quando vieron el fuerte perdido, se despeñaron por las peñas más agrias, quiriendo más morir hechas pedazos, que venir en poder de Christianos. A otras no les faltó ánimos para ponerse en cobro con sus hijos en los hombros, saltando como cabras de peña en peña».

  11. La Diáspora

    El balance: unos 1.800 muertos y cerca de 3.000 tomados como esclavos: «todo cobrado a precio de christiana sangre».

    Leer el texto: versión actual y original

    Ganado y saqueado el fuerte, fueron cautivadas más de tres mil almas. Dentro del fuerte murieron quinientos hombres, la mayor parte ancianos; mujeres y niños, casi mil trescientos. Fueron heridos más de seiscientos cristianos, y murieron en combate más de trescientos soldados. El saqueo fue grande y se tomaron como esclavos a muchas moras y muchachos, aunque todo se cobró a precio de sangre cristiana.

    Texto original en español

    «Ganado y saqueado el fuerte fueron captivas más de tres mil almas. Dentro del fuerte murieron quinientos hombres, la mayor parte viejos; mujeres y niños casi mil y trescientos. Cristianos fueron heridos más de seiscientos, muriendo en pelea pasados de trescientos soldados. El saco fué grande y se tomaron esclavos muchas moras y muchachos, aunque todo fué cobrado a precio de christiana sangre».

  12. El Holocausto

    Silencio sobre el pueblo y las palabras de Martín Alguacil sobre morir por la patria. El propio título es una elección moderna deliberada.

    Leer el texto: versión actual y original

    Un angustioso silencio se hizo sobre la alquería de Frigiliana. Allí quedaban el monte abandonado, los cuerpos muertos y la voz viva de Martín Alguacil: «Si, defendiendo nuestra libertad, muriéramos peleando, la madre tierra recibirá lo que produjo; y a quien le falte sepultura que lo esconda, no le faltará cielo que lo cubra. No quiera Dios que se diga que los hombres de Bentomiz no osaron morir por su patria».

    Texto original en español

    «Un angustioso silencio se hizo sobre la alquería de Frigiliana. Allí quedaba el monte abandonado, los cuerpos muertos, la voz viva de Martín Alguacil: "Si defendiendo nuestra libertad muriésemos peleando, la madre tierra recibirá lo que produxo; y al que faltare sepultura que le esconda, no le faltará cielo que le cubra. No quiera Dios que se diga que los hombres de Bentomiz no osaron morir por su patria"».

Memoria y documento

En qué difieren los azulejos y lo documentado

Los azulejos son memoria, no un archivo neutral. Se apoyan en crónicas reales —Luis del Mármol Carvajal y Diego Hurtado de Mendoza— pero moldean el relato con intención. Vale la pena conocer tres diferencias.

Se omite el asalto del 28 de mayo de 1569

Los azulejos comprimen el asedio al asalto decisivo del 11 de junio. Lo documentado tiene dos fases: un primer ataque real el 28 de mayo de 1569 que los moriscos rechazaron y, solo después, el asalto mucho mayor del 11 de junio que los venció. Los azulejos omiten la victoria defensiva morisca por un arco de fatalidad más limpio.

«Holocausto» y «patria» son palabras modernas

El duodécimo azulejo se titula «El Holocausto» y hace morir a Martín Alguacil por la «patria». Ambos son términos del siglo XX, ajenos a los actores del XVI, que pensaban en rebelión, castigo y pacificación. La elección señala los azulejos como un memorial de 1982, hecho cuando Andalucía se distanciaba de la historia centralista.

La valoración está invertida

Las crónicas se escribieron desde el lado de la corona, sobre rebeldes a castigar. Los azulejos conservan los hechos pero invierten el juicio: los moriscos pasan a ser trágicos defensores de la libertad y la patria. Es una reinterpretación legítima y deliberada, que conviene leer como tal y no como un registro neutral.

Vuestro extra de huésped

Los doce azulejos como audioguía, para nuestros huéspedes

Si reserváis directamente con nosotros, el AMARA Gästeguide os ofrece una narración hablada para cada uno de los doce azulejos: os plantáis ante el azulejo, le dais al play y escucháis lo que aquí ocurrió, en vez de leer solo unas líneas, con la ruta a pie exacta desde vuestra puerta.

  • Un audio de un minuto y medio aproximadamente para cada uno de los doce azulejos, en vuestro idioma
  • Reproducible allí mismo, con el texto para seguir la lectura
  • La ruta a pie exacta desde Casa AMARA, a pocos minutos del inicio

Recorredlos y luego leed el resto del casco antiguo

Los azulejos son el hilo; el casco antiguo alrededor es la tela. Desde Casa AMARA, en la parte baja del centro, llegáis al inicio de la ruta en pocos minutos.